sábado, 14 de enero de 2017

COMENTARIOS ELEISON -ORACIÓN URGENTE




Número CDXCVI (496)
14 de enero de 2017

Oración Urgente

 

Mons. Williamson

 

 

 

El mundo hoy puede hacer a un santo desesperar-
Pero un medio santo conoce como volverse a orar.

Cuando el Titanic comenzó a hundirse en 1912, es bien sabido que los primeros botes salvavidas a ser lanzados no estaban llenos según su capacidad porque todavía no había suficientes pasajeros que tomaran seriamente la condición condenada del barco afectado. Pero a medida que la plena verdad se volvió ampliamente conocida, así el resto de los botes salvavidas tenían cada uno más personas que las suficientes queriendo abordar. Ahora, el hundimiento del Titanic fue un espejo de Dios mostrando al mundo moderno dónde está, pero de ninguna manera todas las personas vivas hoy creen eso, y así los botes salvavidas de la Tradición Católica están siendo vaciados más que llenados. Ni con mucho suficientes almas captan aún la verdad plena de nuestra condición condenada como para estar haciendo lo que ellas necesitan estar haciendo – orar urgentemente.

He aquí cómo un amigo de Suiza lo pone: “En nuestro país como en otras partes, hasta la última traza de Catolicismo está desapareciendo y el (otrora muy Católico cantón del) Valais no es la excepción. Todo necesita empezar de nuevo, mientras que los enemigos de la Verdad son más numerosos cada día”. ¿Puede alguien decir que esta descripción no encaja en su propia parte del mundo? ¡Ciertamente vale para Inglaterra! En una encuesta realizada a 1.595 adultos ingleses el 18 y 19 de diciembre, solamente 28% creen en Dios mientras que 38% son ateos positivos. Hace poco menos de dos años estas cifras eran de 32% los creyentes, 33% los ateos. Es evidente que los incrédulos están avanzando considerablemente. ¡Pobre Inglaterra!

Pero, ¿por qué es tan importante creer en Dios? Santo Tomás de Aquino explica en su Tratado sobre los Ángeles: así como toda la Creación procede de Dios por un desbordamiento de su bondad, así esa bondad en las creaturas busca volver a la Suprema Bondad del Creador, cada una a su propia manera: vegetales y minerales por una inclinación natural, animales por una inclinación sensorial, hombres y ángeles más perfectamente por una inclinación intelectual de la mente y libre albedrío (1a, 59, 1). Así los seres humanos vienen de Dios para volver a Él por el correcto uso de sus mentes, siendo “inexcusables”, según dice San Pablo, si pretenden que no pueden reconocer a Dios en Su Creación (Rom. I, 20) y por el correcto uso de su libre albedrío para elegirlo a Él en lugar de rechazarlo. Por desgracia, las atracciones sensuales alejan de Dios a la mayoría de los hombres (1a, 63, 9 ad 1).

Sin embargo, ser arrastrados lejos de Él no es para lo que Dios destinó al hombre. Cada hombre que Él creó, lo hizo para el Cielo (I Tim. II,4) y a todos los hombres Él les da la gracia suficiente como para que ellos lo conozcan y lo amen y así lleguen al Cielo. El Cielo es, por consiguiente, para lo que cada hombre es, sea o no que acepte el hecho, y si lo rechaza, está encegueciéndose a sí mismo y no puede tener entendimiento de lo que se trata la vida. Se seguiría que todos estos hombres que son líderes en cualquier dominio son en última instancia ciegos liderando a ciegos, mientras que los seguidores son ciegos siguiendo a ciegos. “Yo soy la Luz del Mundo”, dice Nuestro Señor Jesucristo, “el que me siga, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan VIII, 12).

Entonces, quien rechaza seguir a Dios, ni qué decir a Jesucristo y a Su Iglesia Católica, camina en la oscuridad, y la obstinada preferencia hoy de los “Occidentales” globales por más y más oscuridad está preparando un terrible Castigo comparable solamente con el Diluvio en tiempos de Noé. Así como entonces los hombres habían “corrompido su camino sobre la tierra” de tal manera (Gén. VI, 12) que Dios tuvo que intervenir con el Diluvio para prevenir que absolutamente todos los hombres eligieran ir al Infierno, así también hoy la corrupción es tan terrible que sólo Dios puede interrumpirla.

Pero los hombres siempre pueden orar, y la oración todavía funciona como nada más funciona. Pues es fácil de imaginar cómo en medio de millones y millones de almas volviéndose a Mammon y alejándose de Dios, Él positivamente ve por, y escucha a, las cada vez menos almas que se vuelven a Él. La hora es para orar, a través de Su Madre, la oración del Santo Rosario, quince Misterios al día, si esto es razonablemente posible.

Kyrie eleison.


viernes, 13 de enero de 2017

NUESTRO COMBATE





“Luchemos sin descanso, aun sin esperanza de ganar la batalla. ¿Qué importa el triunfo? ¡Adelante siempre, por mucha que sea la fatiga del combate!”.

Santa Teresa del Niño Jesús y la Santa Faz



“Dios no nos pide que venzamos, sino que no nos dejemos vencer”.

Padre Leonardo Castellani



“No soy un guerrero que haya combatido con armas de la tierra, sino con la espada del espíritu, que es la palabra de Dios. Así que la enfermedad no ha podido rendirme…Moriré con las armas en la mano”.

Santa Teresa del Niño Jesús y la Santa Faz



CATOLICISMO LIBERAL






FUENTE
 (extracto)

Cuando se lee la obra titánica del P. Felix Sarda y Salvany El Liberalismo es Pecado, de 1886, la conclusión sólo puede ser que la FSSPX ha abrazado segura y lentamente la mentalidad liberal católica. 

En el Capítulo 31 [37 en la versión en español], “Una Ilusión de los católicos liberales”, el P. Salvany advierte de las muchas tentaciones que el liberalismo presenta a los no liberales, siendo una de las más seductoras, la idea de que la victoria depende del número de personas que tenga uno a su lado. 

Las palabras del P. Salvany (transcritas abajo en su totalidad) son directamente aplicables a la situación en que la FSSPX se encuentra en la actualidad. 

Actualmente, obispos como Atanasius Schneider creen que una vez que la Fraternidad sea “regularizada”, se podrá “unir fuerzas” con otros “dentro” de la Iglesia, y de este modo permitir que comience finalmente el duro trabajo de reconstruir la Iglesia de Cristo. 

Como un virus, este argumento se ha alojado en las mentes de muchos fieles y sacerdotes de la Fraternidad. Frecuentemente se manifiesta de la siguiente manera: “La Fraternidad tiene aliados en la Iglesia. Ellos nos dicen que necesitan ayuda. ¿Cómo podemos sentarnos sin hacer mientras hay almas en necesidad? ¡Debemos unirnos con ellos! 

Discutiremos más acerca de los efectos psicológicos de la “regularización” que puede tener la Fraternidad en una entrada futura. Por ahora, presentamos la sabiduría del P. Salvany:

Es este, como hemos dicho antes, el sueño dorado, la eterna ilusión de muchos de nuestros hermanos. Creen éstos que lo que le importa principalmente a la verdad es sean muchos sus defensores y amigos. Número paréceles sinónimo de fuerza: para ellos sumar, aunque sean cantidades heterogéneas, es siempre multiplicar la acción, así como restar es siempre disminuirla. Vamos a esclarecer un poco más este punto, y a emitir algunas últimas observaciones sobre esta ya agotada materia.

La verdadera fuerza y poder de todas las cosas, así en lo físico como en lo moral, está más en la intensidad de ellas que en su extensión. Mayor volumen de igual intensa materia es claro que da mayor fuerza; más no por el aumento de volumen, sino por el aumento o suma mayor de intensidades. Es regla, pues, de buena mecánica procurar aumento en la extensión y número de las fuerzas, más a condición de que con esto resulten verdaderamente aumentadas las intensidades. Contentarse con el aumento, sin detenerse a examinar el valor de lo aumentado, es no solamente acumular fuerzas ficticias, sí que exponerse, como hemos indicado, a que con ellas salgan paralizadas en su acción hasta las verdaderas, si algunas hubiere.

Es lo que pasa en nuestro caso, y que nos costará poquísimo demostrar. La verdad tiene una fuerza propia que comunica a sus amigos y defensores. No son éstos los que se la dan a ella; es ella quien a ellos se la presta. Mas a condición de que sea ella realmente la defendida. Donde el defensor, so capa de defender mejor la verdad, empieza por mutilarla y encogerla o atenuarla a su antojo, no es ya tal verdad lo que defiende, sino una invención suya, criatura humana de más o menos buen parecer, pero que nada tiene que ver con aquella otra hija del cielo.

Esto sucede hoy día a muchos hermanos nuestros, víctimas (algunos inconscientes) del maldito resabio liberal. Creen con cierta buena fe defender y propagar el Catolicismo; pero a fuerza de acomodarlo a su estrechez de miras y a su poquedad de ánimo, para hacerlo (dicen) más aceptable al enemigo a quien desean convencer, no reparan que no defienden ya el Catolicismo, sino una cierta cosa particular suya, que ellos llaman buenamente así, como pudieran llamarla con otro nombre. Pobres ilusos que, al empezar el combate, y para mejor ganarse al enemigo, han empezado por mojar la pólvora y por quitarle el filo y la punta a la espada, sin advertir que espada sin punta y sin filo no es espada, sino hierro viejo, y que la pólvora con agua no lanzará el proyectil. Sus periódicos, libros y discursos, barnizados de   catolicismo, pero sin el espíritu y vida de él, son en el combate de la propaganda lo que la espada de Bernardo y la carabina de Ambrosio, que tan famosas ha hecho por ahí el modismo popular para representar toda clase de armas que no pinchan ni cortan.

¡Ah! no, no, amigos míos; preferible es a un ejército de esos una sola compañía, un solo pelotón de bien armados soldados que sepan bien lo que defienden y contra quién lo defienden y con qué verdaderas armas lo deben defender.

Denos Dios de esos, que son los que han hecho siempre y han de hacer en adelante algo por la gloria de su Nombre, y quédese el diablo con los otros, que como verdadero desecho se los regalamos.

Lo cual sube de punto si se considera que no sólo es inútil para el buen combate cristiano tal haz de falsos auxiliares, sino que es embarazosa y casi siempre favorable al enemigo. Asociación católica que debe andar con esos lastres, lleva en si lo suficiente para que no pueda hacer con libertad movimiento alguno. Ellos matarán a la postre con su inercia toda viril energía; ellos apocarán a los más magnánimos y reblandecerán a los más vigorosos; ellos tendrán en zozobra al corazón fiel, temeroso siempre, y con razón, de tales huéspedes, que son bajo cierto punto de vista amigos de sus enemigos. Y, ¿no será triste que, en vez de tener tal asociación un solo enemigo franco y bien definido a quien combatir, haya de gastar parte de su propio caudal de fuerzas en combatir, o por lo menos en tener a raya, a enemigos intestinos que destrozan o perturban por lo menos su propio seno? Bien lo ha dicho La Civiltá Cattolica en unos famosos artículos: "Sin esa precaución, dice, correrían peligro certísimo no solamente de convertirse tales asociaciones (las católicas) en campo de escandalosas discordias, mas también de degenerar en breve de los sanos principios, con grave ruina propia y gravísimo daño de la Religión."

Por lo cual concluiremos nosotros este capítulo trasladando aquí aquellas otras tan terminantes y decisivas palabras del mismo periódico, que para todo espíritu católico deben ser de grandísima, por no decir de inapelable autoridad. Son las siguientes: "Con sabio acuerdo las asociaciones católicas de ninguna cosa anduvieron tan solicitas como de excluir de su seno, no sólo a todo aquel que profesase abiertamente las máximas del liberalismo, si que a aquellos que, forjándose la ilusión de poder conciliar el Liberalismo con el Catolicismo, son conocidos con el nombre de católicos liberales". 
  

COMENTARIOS ELEISON - "GUERRA" VATICANA




Número CDXCV (495)
07 de enero de 2017

“Guerra” Vaticana.

 

Mons. Williamson

 

 

 

Al Vaticano Dos ¿los católicos alguna vez despertarán?
Están unos despertando ¡ciertamente mejor tarde que jamás!

En la crisis de hoy de la Iglesia, de una gravedad sin precedente en toda su historia, es de la mayor importancia que los Católicos den la debida importancia tanto al movimiento Tradicional como a la Iglesia Católica fuera del movimiento Tradicional. La Tradición en su sentido más amplio, significando todo lo que Nuestro Señor confió a Su Iglesia para ser transmitido (tradendum en Latín) hasta el fin del mundo, es indispensable a la Iglesia, y el movimiento Tradicional ha jugado una parte indispensable en preservar la doctrina Tradicional y los sacramentos de su destrucción por parte de la Revolución Conciliar durante el último medio siglo. Pero para sobrevivir, el movimiento Tradicional debió colocarse a sí mismo por lado de la estructura jerárquica normal de la Iglesia, y esa estructura es parte de la Tradición – “Pedro, apacienta mis ovejas” (Juan XXI, 17). Por consiguiente, por muy profunda que sea la corrupción Conciliar en Roma, los Católicos todavía tienen que estar mirando a Roma.

De allí el interés del siguiente informe que viene desde Roma por el Fundador y Director de una publicación estadounidense Novus Ordo, LifeSiteNews. Steve Jalsevac normalmente visita Roma dos veces al año con colegas para hablar con todo tipo de contactos en Roma y así poder apreciar mejor cómo la situación en la Iglesia se está desarrollando. De su visita a fines de Noviembre, él publicó el 16 de Diciembre un reporte “profundamente preocupante” de sus impresiones sobre la situación en Roma hoy. Siguen extractos:

“Nuestra visita del 16 al 23 de Noviembre a Roma fue la más dramática de muchos viajes de trabajo que hemos realizado dos veces al año durante los últimos 10 años. Luego de reunirnos con cardenales, obispos y otras agencias Vaticanas y personal del dicasterio, nuestro nuevo reportero de Roma John-Henry Westen, Jan Bentz y yo vimos un patrón consistente de ansiedad generalizada y un temor muy real entre los fieles servidores de la Iglesia. Nunca nos habíamos topado con esto antes. Muchos tenían miedo de ser removidos de sus cargos, echados de sus puestos en agencias Vaticanas, o de enfrentarse a severas reprimendas públicas o privadas y con acusaciones personales provenientes de aquellos alrededor del Papa o aún del mismo Francisco. Ellos también están temerosos y nerviosos por el gran daño que se está haciendo a la Iglesia siendo incapaces de detenerlo.

IMITAR A LOS QUE ALABAMOS




"Todo el que admira con amor religioso a los Santos y celebra una y otra vez con alabanzas la gloria de los justos, debe imitar su justicia y su vida santa. El que siente alegría ensalzando los méritos de algún santo, ha de tener empeño también en ser, como el santo, fiel al servicio de Dios. Así, pues, o imita uno al que alaba o no alaba al que no quiere imitar. El que tributa elogios a otro, hágase digno de ser alabado, y el que admira el mérito de los Santos, hágase también admirar por su vida santa. Si amamos a las almas justas y fieles por el aprecio que hacemos de su justicia y su fe, también nosotros podemos ser lo que son ellos, si lo que hacen ellos, lo hacemos nosotros.

NUESTROS MODELOS

"Y no es difícil para nosotros imitar sus acciones, pues, mientras los primeros Santos, para hacerlas, no tuvieron ejemplos anteriores que imitar, no fueron imitadores de otros, se nos presentan ellos a nosotros como ejemplares que debemos copiar en la práctica de la virtud. Así, tanto por el provecho que sacamos nosotros de su ejemplo, como por el que saque el prójimo del nuestro, será Jesucristo perpetuamente glorificado por sus siervos en la Santa Iglesia.

"Ya en los primeros tiempos del mundo el inocente Abel fue sacrificado; Henoc, porque era grato a Dios, fue arrebatado de este mundo; Noé fue hallado justo; Abraham, probado y hallado fiel; Moisés se distinguió por su mansedumbre; Josué, en la castidad; David por la clemencia; Elías agradó al Señor; Daniel fue piadoso; sus tres compañeros, vencedores; los Apóstoles, discípulos de Cristo, fueron nombrados maestros de los creyentes; instruidos por ellos, los Confesores luchan con valentía; los Mártires, consumados en perfección, triunfan; y legiones de cristianos, armados por Dios, infligen al diablo continuas derrotas. Por sus virtudes todos estos son parecidos; por sus combates, diferentes; por sus victorias, gloriosos.

NECESIDAD DE LUCHAR

"Oh cristiano, eres soldado cobarde si piensas que vas a vencer sin luchar y a triunfar sin esfuerzo. Despliega tu fuerza, lucha con valor, pelea sin desmayo en esta refriega. Recuerda tu pacto, atiende a las condiciones, mira lo que es la milicia: el pacto, lo hiciste; las condiciones, las aceptaste; en la milicia, te alistaste".

San Juan Crisóstomo, Sermón sobre la imitación de los Mártires.



SI NO HAY JUSTICIA NO HAY PAZ



Mons. Fellay en uno de sus habituales "gestos simpáticos" (foto tomada durante una visita reciente del Obispo a Palayamkottai, India)






La FSSPX está convencida que se le debe, por justicia, la “regularización canónica” por la Roma modernista. Se alega que esto rectificaría la “supresión injusta” de la Fraternidad en los años 70.

Este argumento es relativamente nuevo. En el pasado, Mons. Lefebvre y el resto de los superiores de la FSSPX consideraban como una distinción de honor ser “excomulgados” de la iglesia conciliar. También dijo que a menos que los romanos aceptaran Quanta Cura, Quas Primas, y toda la Tradición, es inútil dialogar. Justicia, creía el Arzobispo, sería cuando Roma se vuelva de su camino herético y abrace la fe de todos los tiempos.

La Antigua Fraternidad tomó sus indicaciones de estos principios. En los años ‘90 y 2000, mientras que otros tradicionalistas caían en las manos de los romanos, la FSSPX se mantuvo firme y caracterizó esencialmente a estos grupos como traidores. La Fraternidad también ponía comillas a la palabra “regularización” cuando surgía el tema (esto ya no lo hacen en la actualidad). Cuando Campos cayó en 2002, Mons. Fellay advirtió que ellos habían sido puestos en un “zoológico ecuménico”. “La irregularidad está no en la FSSPX sino en la iglesia conciliar”, era otra afirmación que se escuchaba comúnmente.
En los últimos cinco años, el argumento sobre la “justicia” ha tomado una posición central y ha barrido a todos los demás. Es regurgitado en todas las cámaras de eco tradicionales ad nauseam. Los blogueros de toda índole -muchos que no asisten a las capillas de la Fraternidad- se unen al coro. La víctima más reciente es Mons. Athanasius Schneider de Kazajstán.

En una reciente entrevista a un diario católico francés, Schneider afirma audazmente que si el Arzobispo viviera hoy, aceptaría la prelatura personal. Pues una prelatura sería parte del proceso de "integración canónica" que "restauraría la justicia, muy tardíamente" a la Fraternidad.

Schneider también sugiere que el Papa Francisco fue “misericordioso” al “extender” las facultades de los sacerdotes de la Fraternidad para escuchar confesiones.

Haciendo el papel de pragmatista (todos los liberales lo hacen), afirma más adelante que la Fraternidad “no debe exigir garantías de 100%”. Estas exigencias “son irreales” y “delataría una cierta falta de confianza en la Providencia”.

Schneider y la Fraternidad (quien orgullosamente reprodujo la entrevista en su sitio web bajo el título “Restaurando la Justicia a la FSSPX) están siguiendo las huellas de otros liberales antes que ellos. En lugar de recordar a Roma que los católicos de todo el mundo tienen el derecho en justicia de una Iglesia libre de modernismo, y que el Vicario de Cristo tiene el deber ante Dios (si quiere salvar su alma) de mantener la Tradición, ellos solamente se enfocan en los “derechos” de la Tradición, invirtiendo así el punto de énfasis completamente. De nuevo, Monseñor Lefebvre se enfocó en primer lugar en hacer que Roma viera sus errores doctrinales y que no estaba viviendo su fe católica. Esta no es la finalidad principal de la FSSPX hoy en día.

Cuando Cristo habló a los fariseos, los reprendió: “¡Sepulcros blanqueados! ¡raza de víboras!”. Juan el Bautista, advirtiendo a Herodes de su mal camino, gritó ¡Arrepentíos! ¿Por qué este no es el lenguaje de la Fraternidad en nuestro tiempo? Lo fue por muchos años. Incluso Mons. Fellay, por ejemplo, se refirió públicamente a Francisco como un “modernista genuino” apenas en 2013. Pero cuando se le preguntó respecto a este comentario por Tim Sebastian en 2016 (cuando las conversaciones con el Vaticano entraban al vivo), se retractó. Además, cuando uno visita los sitios web de la Fraternidad en la actualidad, no nos encontramos ensayos que enciendan la luz de la verdad, sino muchas veces con noticias irrelevantes de temas no tradicionales.

En lugar de actuar como si estuvieran en posesión de una gran perla, la Fraternidad parece avergonzada con el hecho de que el Espíritu Santo les dio ojos para ver la crisis en la Iglesia. Dicho de otra forma, en lugar de predicar la verdad y confiar en Dios para que incremente el número de su rebaño, decidieron involucrarse en el Tradi-ecumenismo y buscar la aprobación de los obispos “integrados canónicamente” como Mons. Athanasius Schneider, de manera que puedan resultar aceptables y respetables a las masas.

En oposición a lo que dijo su Fundador, y en oposición a lo que sus líderes solían decir, la neo-FSSPX cree que es mejor estar “en el interior” y tener una “conexión” con Roma. Piensan que uniéndose con “todos los Tradicionalistas de buena voluntad” serán capaces de detener el incremento del progresismo en la Iglesia. Esta es la razón de abrazar el argumento de la “justicia”. Pero el problema con esta lógica es que es la sabiduría del hombre (que siempre piensa en la cantidad) en lugar de la sabiduría de Dios (que siempre piensa en la cualidad). Esto es la quintaesencia del catolicismo liberal.

La realidad es que la Fraternidad es un grupo de unos 600 sacerdotes en una Iglesia que tiene 414.000 sacerdotes. Es un bote salvavidas, no un remolcador. Es una ilusión, como dijo una vez Monseñor Lefebvre, pensar que ellos pueden “re-entrar en esta iglesia Conciliar para, supuestamente, volverla católica”. “No son los inferiores quienes hacen a los superiores, sino los superiores quienes hacen a los inferiores”.

Terminemos con una analogía. Suponga que un grupo de terroristas ha entrado en un palacio. Supongamos que encerraron al Rey en la mazmorra mientras saqueaban su residencia. Un acto de justicia no sería necesariamente abrir la puerta de la mazmorra. Más bien habría justicia cuando el orden fuera restaurado en el palacio y los terroristas se retracten de su obra. Oremos fervientemente por el día en que los modernistas que han asaltado la Iglesia, regresen a la verdad y entronicen la Tradición en su justo lugar en Roma. Sólo entonces habrá verdadera justicia en la Iglesia.



DOM CURZIO NITOGLIA: MUTACIÓN TEOLÓGICA NO PLENAMENTE ADVERTIDA







El R.P. Curzio Nitoglia es un sacerdote italiano que estudió en el seminario de Ecône y fue ordenado por Mons. Lefebvre en 1984. Por varios años colaboró estrechamente con el P. Francesco Putti, fundador de la revista anti modernista Sí Sí No No, y en la actualidad se desempeña como capellán de las Discípulas del Cenáculo de Velletri, comunidad tradicionalista fundada por Dom Putti, y vinculada a la FSSPX hasta la crisis del 2012.

Fuente

Gravedad de la situación actual: del diálogo al acuerdo

Se asiste hoy al último asalto del ultra-modernismo respecto al tradicionalismo para que, mediante la trampa del “dialogo” (1), lleguen a la coexistencia después de haber aceptado imprudentemente y casi inadvertidamente un cambio teológico apresurado y temerario.

Principalmente, el papa Bergoglio está llevando adelante una guerra psicológica más o menos oculta respecto a los tradicionalistas, la cual apunta no a destruir sino a debilitar, poco a poco, su resistencia a los errores modernistas (1900-1950), meo-modernistas (1950-2013) y ultra modernistas (2013-2016).

La apatía y docilidad de los buenos

En muchos tradicionalistas se nota un estado de ánimo cansado, propenso a la condescendencia, a la docilidad, que lleva al querer dilatar las cosas, a la retirada, a las concesiones tácitas y, lamentablemente, a la rendición final pasiva e implícita, por lo que se puede decir parafraseando a Benedetto Croce “no podemos no decirles modernizantes” o “sean todos modernizantes implícitos y anónimos” (Rahner y Schillebeeckhx).

Manipulación a-teológica Bergogliana

La táctica Bergogliana respecto a los tradicionalistas es inicialmente la del puro “dialogar”, discutir, caminar juntos, conocerse, encontrarse, aunque sin llegar a un acuerdo explícito, teórico, firmado y escrito. El marxismo, especialmente el euro/comunismo (Gramsci, Bloch, Togliatti y Berlinguer), ha empleado con notable éxito esta táctica respecto a los católicos “ingenuamente adultos”, los cuales no se dieron cuenta de que estaban padeciendo una manipulación psicológica de parte de los marxistas; así Bergoglio no quiere que los tradicionalistas se den cuenta de que están siendo manipulados a-teológicamente y transbordados hacia el modernismo.

Ciertamente en el campo tradicionalista si se dan cuenta, aunque confusamente, de que están padeciendo una evolución, un paso teológico; pero se ilusionan de  que éste es realmente un paso libre y conveniente, un verdadero ahondamiento, una maduración, aunque con la ayuda de "una entidad simpática y generosa": el "modernismo del rostro humano de Bergoglio" al que no se puede decir no, pero que bien pronto se quitará la máscara y los hará esclavos de la "cloaca de todas las herejías", como hace el diablo cuando tienta sub specie boni, revestido como ángel de luz. Este modo de actuar y de ser manipulados lo llamo "cambio teológico inadvertido", cambio por el que se pasa de la Tradición al modernismo.

R.P. TRINCADO - SERMÓN DE LA OCTAVA DE NAVIDAD


Adoración del becerro de oro. 1700-1702. Molinari




Jesús significa "Dios salva" o "Dios es Salvador", y en la Biblia encontramos sólo a otro personaje relevante que lleva ese nombre: Jesús Ben Sirá, autor del Eclesiástico. El nombre Josué, por su parte, tiene el mismo origen y significado que el nombre Jesús. 

Josué es el nombre del sucesor de Moisés como guía del pueblo hebreo en la travesía del desierto. Como fue Josué quien finalmente hizo entrar a los israelitas a la Tierra Prometida, se le llama libertador de Israel, y en cuanto tal, es figura de N. Señor Jesucristo, que es nuestro Salvador y Libertador. Se dice de este caudillo en Eclesiástico 46, 1: Esforzado en la guerra fue Josué, hijo de Nun, sucesor de Moisés como profeta. De acuerdo con su nombre, fue gran salvador de los elegidos del Señor, para tomar venganza de los enemigos que surgían, e introducir a Israel en su heredad.

Como recordarán, en el desierto faltó la fe al pueblo hebreo, que tendía a murmurar de Dios, a dudar y a mirar atrás, hacia las comodidades y seguridades de Egipto, figura del mundo enemigo de Dios, en el cual éramos esclavos del demonio hasta que fuimos liberados por Cristo. Añoramos -decían los hebreos- el pescado que comíamos gratis en Egipto, y los pepinos, melones, puerros, cebollas y ajos. En cambio ahora tenemos el alma en aridez y nada ven nuestros ojos sino el maná (Num 11, 5).

Hay en la historia de la Fraternidad cierto paralelismo con aquélla de la travesía de los hebreos por el desierto: 40 años caminaron los hebreos y unos 40 años tenía de existencia la FSSPX cuando comenzó el hundimiento. Moisés sacó a Israel de la esclavitud de Egipto, como Monseñor Lefebvre nos sacó de las garras de iglesia conciliar. Y en similar tentación a la de los israelitas de entonces ha caído la Fraternidad, que ahora añora volver a la cautividad de Egipto, es decir, a la iglesia oficial, dominada sin contrapesos por los liberales y modernistas, ministros del diablo. Es así como se han levantado algunas voces en la FSSPX, expresando el deseo de que se “normalice” la supuesta situación irregular de la congregación. ¿Pero de qué anormalidad hablan estos murmuradores y traidores? ¿Puede ser tachado de anormal lo que se ajusta a la norma suprema de todo, que es Dios? ¿Es relevante tener apariencias de anormalidad o de normalidad jurídica a los ojos de los herejes destructores de la Iglesia? ¿Desde cuándo hay que obedecer a los hombres antes que a Dios? ¡Eso es murmurar de Dios, eso es asquearse del mamá de la Verdad y querer cambiarlo por los ajos y las cebollas de Egipto! 

viernes, 16 de diciembre de 2016

MÁXIMAS Y ENSEÑANZAS – SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT





“Busco la divina Sabiduría; ayudadme a encontrarla. Estoy pensando en mis poderosos enemigos; todos los mundanos, que adoran lo caduco y se deleitan en ello, me desprecian, se burlan de mí y me persiguen; todo el infierno ha tramado mi perdición, y levantará contra mí por todas partes a todas las potencias. Y, en medio de todo esto, me siento débil, más aún, la debilidad personificada; soy ignorante, más aún, la ignorancia misma y lo demás…que no me atrevo a decir. No cabe duda: solo y miserable como soy, pereceré si la Santísima Virgen y las almas buenas –las vuestras en particular- no me sostienen y alcanzan de Dios el don de la palabra o la divina Sabiduria que remedie todos mis males y sea el arma poderosa contra mis enemigos”.
(Carta circular a los habitantes de Montbernage)


“No abandones tus buenos propósitos a causa de la contradicción; ésta es la prenda del triunfo futuro. Obra que no sea contradicha, que no esté marcada con el signo de la cruz, no vale nada delante de mí y pronto será destruida”.
(Máximas y enseñanzas de la divina Sabiduría)


“Sé que tendréis dificultades para superar. Pero es preciso que una empresa tan gloriosa para Dios y tan provechosa para el prójimo se vea sembrada de espinas y cruces. Y, si no arriesgamos nada por Dios, no haremos nada importante por Él”.
(Carta 27)


“El cielo y la tierra pasarán antes que Dios falte a su palabra permitiendo que una persona que espera en El perseverantemente vea frustrada su esperanza”.
(Carta 16)


LA CESANTÍA DE DIOS O LA DECADENCIA DE LA FSSPX


ARTE DE NO QUEDARSE NUNCA CESANTE EN EL APOSTOLADO




Por Obispo Manuel González



Nota previa Syllabus:

Encontramos en este excelente artículo del llamado “Obispo de los sagrarios abandonados”, siempre oportuno por su contenido, una particular atribución que podemos hacer a lo que está pasando con la FSSPX, centrada en sí misma y su orgullo institucional que la llevó a creerse, como el Titanic, "inhundible". Si bien no podemos afirmar que lo que el artículo describe sea la única razón del ocaso de la congregación conducida por Mons. Fellay, sí pensamos que es el motivo principal que ha llevado a su decadencia, a estas alturas mucho más que un eclipse pasajero.
Del mismo modo, pueden aplicarse estas reflexiones del gran obispo español a ciertos sacerdotes que se dicen “resistentes”, los cuales no dejan de mostrar su lamentable y grotesca caída, estimulando y permitiendo a sus adeptos la realización de constantes homenajes, loas, vítores y exhibición de “fellaynicas” sonrisas, todo meticulosamente registrado por cámaras fotográficas y de video, y publicitado “gloriosamente” por sus voceros en la internet. ¡Ay del orgulloso, que se atribuye las obras de Dios y se apropia de la religión como si fuera cosa suya!

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El gran peligro del apostolado

Y mejor diría: El gran peligro de los que andan en apostolados; que estos, si son de buena ley y de misión cierta, no son jamás peligrosos.

Pues bien, creo no estará de más echar un cuarto a espadas sobre los peligros y riesgos a que están expuestos los apóstoles menudos y los apóstoles grandes en el punto en que olvidan tomar las debidas precauciones.

¡Quiera el Amo bendito conceder a estos renglones sonidos de clarín que alarme y prevenga a los que no han caído, y que despierte o resucite a los que cayeron y quizás murieron para la vida apostólica!

Un caso frecuente

Surge un apóstol chico o grande de la palabra, de la pluma, de la acción, y con su palabra escrita o hablada o con sus obras de celo ardiente excita atenciones, atrae miradas, subyuga corazones, enardece almas, forma grupos de incondicionales, funda obras y por medio de esos grupos y de estas obras centuplica su acción y su apostolado… ¡Qué oriente más espléndido y esperanzador el de este sol!

Pasan unos meses, unos años, cuando habría derecho a esperar un bello cenit para aquel astro, volvemos a mirar y nos lo encontramos en todas las apariencias de un triste ocaso…Negros nubarrones de maledicencias y discusiones, recelos y desalientos, quejas de descontentos y protestas de desengañados presagian para aquel sol caído una noche de tempestades y muertes…

¿Qué ha ocurrido? Quizá más que sol en ocaso sea sol de mediodía en eclipse de pruebas de Dios o en tempestad de pasiones y flaquezas de hombres, pero eclipse y tempestad que pasarán, dejando reaparecer más brillante el sol. Pero quizá, quizá sea verdad que el sol de tan riente aurora, sin pasar tal vez por el mediodía, se ha sepultado en un ocaso tenebroso del que no volverá a nacer más.

Y ¡ojalá no fueran tan frecuentes esas tristes y prematuras puestas de astros apostólicos!

¿Por qué?

Aparte de la ley biológica a que están sujetos todos los seres vivientes de la tierra, del nacer, crecer, decaer y morir, y dejando a un lado causas que pudiera llamar parciales de decadencia de las obras de apostolado, como la falta de competencia o de medios adecuados o sobra de malas voluntades e intenciones torcidas en los  que las ejercen o las reciben, quiero fijarme y pedir la atención sobre el que yo llamaría el gran peligro y el gran porqué de las esterilidades y fracasos de los apóstoles de Jesús, en grande como en menuda escala.

Antes de llamarlo por su nombre, debo recordar lo que nunca deberían olvidar los apóstoles.

La ley suprema del apostolado

Si apóstol no significa, ni es otra cosa que enviado, la ley única, la norma suprema y esencial de todo apóstol es pensar, querer, sentir, proyectar, hablar, hacer y padecer, no como Juan, Pedro o como se llame, sino como tal enviado, y siéndolo nada menos que de Jesús, pensar, querer, sentir, proyectar, hablar, hacer y padecer a lo Jesús y en nombre de Él.

Ésta es la ley.

¿No es esto claro, lógico y justo?

Y mientras a lo Jesús se conduzca por dentro y por fuera, apóstol de Jesús será él y apostolado de Jesús será el suyo, y fecundidades y aciertos y hasta milagros de Jesús serán los gajes de su apostolado, y esto a pesar de todos los eclipses con que Dios quiera probar y ejercitar su humildad y paciencia y de todas las nubes y tempestades de las propias flaquezas y las ajenas pasiones.

Cómo la cumplieron los apóstoles

¿No era esta ley la que con sus palabras y sus obras nos enseñaron nuestros padres en la fe los apóstoles del Testamento Nuevo?

“Yo no tengo oro ni plata, lo que tengo te doy”, decía el príncipe de los apóstoles al baldado que le pedía limosna en la puerta del templo, “en nombre de Jesús Nazareno, levántate y anda”.

Ése es el tesoro, el único, el gran tesoro del apóstol y el manantial de todo su poder: obrar en nombre de Jesús.

Yo, Pablo, predicaba el apóstol de las gentes, no soy nada y lo puedo todo… “Por la gracia de Jesús, que mora en mí, soy lo que soy”. Y de tal suerte se sentía trocado el apóstol en Jesús, que su boca era la boca por la que hablaba Jesús; y sus manos, las manos por las que obraba Jesús; sus pies, los pies por los que andaba Jesús; y su corazón, corazón por el que amaba Jesús.

Ese trueque del apóstol en Cristo y de Cristo en el apóstol es el que autoriza a decir: “Vivo yo, mas no yo, sino que vive en mí Cristo” y “mando, no yo, sino el Señor”, y a San Juan Crisóstomo para proferir aquel grito, tan atrevido como verdadero: “El Corazón de Cristo, corazón de Pablo; el corazón de Pablo, Corazón de Cristo”.

El apóstol, pues, no es un simple empleado, un viajante de la marca Jesús, con nombramiento escrito en un título de papel y con mayor o menor sueldo, para que hable o haga propaganda de su marca a hora y en lugares determinados. No, el apóstol de Jesús es Jesús mismo vestido con la túnica de Pedro o de Pablo, con la sotana del sacerdote, con la toga del magistrado, con la chaqueta del maestro, con la blusa del obrero y hasta con la falda de la mujer, y dado a conocer y a amar, y a imitar, no sólo por la palabra a horas fijas, sino por la vida de todas las horas de esa mujer “María”, de ese obrero cristianizador de sus compañeros, de ese maestro modelador de cristianos, de ese magistrado y de ese sacerdote que de todos los actos de sus ministerios hacen apostolado de Jesús y atracción de almas.

Consecuencias

Puedo, pues, deducir de la ley suprema del apostolado, que antes senté, estas consecuencias.