lunes, 22 de mayo de 2017

SI YO FUERA UN FIEL FRANCÉS DE LA FSSPX Y TUVIERA QUE ENVIARLES UNA CARTA A LOS SUPERIORES DE LA CONGREGACIÓN…





Si yo fuera un fiel francés de la FSSPX (no soy ni uno ni lo otro, aunque fui de la segunda especie en la buena época dela Fraternidad) y tuviera que enviarles una carta a los Superiores de la congregación, como se está haciendo ahora, juntando firmas para oponerse a los acuerdos con Roma –en principio sobre la cuestión del matrimonio- , diría lo siguiente (en francés, desde luego), con una ayudita de aquel gran campeón antiliberal que se llamó y se llama Don Félix Sardá y Salvany, hoy completamente olvidado o desechado por los neo-fraternitarios:

“Con los liberales debemos abstenernos de relaciones como de verdaderos peligros para nuestra salvación. Aquí tiene lugar de lleno la sentencia del Salvador: «el que ama el peligro perecerá en él». Rómpase el lazo peligroso aunque mucho cueste.
“Sobre esto le habíamos oído decir a persona de gran jerarquía hoy en la Iglesia de Dios: « ¡Nada con liberales; no frecuentéis sus casas; no cultivéis sus amistades!». A bien que antes lo había dicho ya de sus congéneres el Apóstol: «no os relacionéis con ellos» (I Cor. 5, 9), «con ellos ni sentarse a la mesa» (ibid. 5, 11).
“En país apestado lo primero que se procura es aislar. ¡Quién nos diese hoy poder establecer cordón sanitario absoluto entre católicos y sectarios del liberalismo!”.
"Con sabio acuerdo las asociaciones católicas de ninguna cosa anduvieron tan solicitas como de excluir de su seno, no sólo a todo aquel que profesase abiertamente las máximas del Liberalismo, sí que a aquellos que, forjándose la ilusión de poder conciliar el Liberalismo con el Catolicismo, son conocidos con el nombre de católicos liberales".
(Don Felix Sardá i Salvany, “El liberalismo es pecado”).

Puesto que los Superiores de la Fraternidad, desconociendo y haciendo oídos sordos a estas enseñanzas, no sólo frecuentan y cultivan las relaciones con los liberales, sino que ellos mismos han adoptado ideas, discursos, métodos y formas de actuar liberales, llegando a copar la Fraternidad desviándola del rumbo que le trazó Mons. Lefebvre , y viéndose que ya no pueden excluirse a estos numerosos liberales de su seno, sólo podríamos decirles de demandar enérgicamente lo siguiente: “Mons. Fellay: ¡Renuncie! Mons. De Galarreta: ¡Renuncie! Mons. Tissier: ¡Renuncie! P. Schmidberger: ¡Renuncie! P. Pfluger: ¡Renuncie! P. Nely: ¡Renuncie! P. Bouchacourt: ¡Renuncie! P. Rostand: ¡Renuncie! P. Sthelin: ¡Renuncie! P. Wegner: ¡Renuncie! P. Udressy: ¡Renuncie! P. Trejo: ¡Renuncie! Más un largo etcétera. Claro que esto tendría que ser dicho varonilmente por los sacerdotes, porque los laicos no tienen el poder de influencia de aquellos. Aun los que escribimos en distintos medios para alertar a la tropa, nada podemos en orden a desplazar de sus cómodos puestos a los bribones y a los resabiados de liberalismo que llevan a cabo la destrucción de la Fraternidad. Pero, como vemos, el combate sacerdotal está prácticamente limitado a tímidas iniciativas, a reacciones lentas y tardías, sin convicción y sin continuidad, quizás por temor a las represalias, a los forzados y lejanos desplazamientos, a la pérdida de los beneficios sociales, estructurales o jubilatorios. Temor a ir contra la corriente.  Quizás por falta de fe. Tal vez sus acciones no tienen la fuerza debida porque no se deciden a abrazarse enteramente a la verdad. Como dijo, nuevamente, Sardá y Salvany:

“La verdad tiene una fuerza propia que comunica a sus amigos y defensores. No son éstos los que se la dan a ella; es ella quien a ellos se la presta. Mas a condición de que sea ella realmente la defendida. Donde el defensor, so capa de defender mejor la verdad, empieza por mutilarla y encogerla o atenuarla a su antojo, no es ya tal verdad lo que defiende, sino una invención suya, criatura humana de más o menos buen parecer, pero que nada tiene que ver con aquella otra hija del cielo.
Esto sucede hoy día a muchos hermanos nuestros, víctimas (algunos inconscientes) del maldito resabio liberal. Creen con cierta buena fe defender y propagar el Catolicismo; pero a fuerza de acomodarlo a su estrechez de miras y a su poquedad de ánimo, para hacerlo (dicen) más aceptable al enemigo a quien desean convencer, no reparan que no defienden ya el Catolicismo, sino una cierta cosa particular suya, que ellos llaman buenamente así, como pudieran llamarla con otro nombre. Pobres ilusos que, al empezar el combate, y para mejor ganarse al enemigo, han empezado por mojar la pólvora y por quitarle el filo y la punta a la espada, sin advertir que espada sin punta y sin filo no es espada, sino hierro viejo, y que la pólvora con agua no lanzará el proyectil. Sus periódicos, libros y discursos, barnizados de catolicismo, pero sin el espíritu y vida de él, son en el combate de la propaganda lo que la espada de Bernardo y la carabina de Ambrosio, que tan famosas ha hecho por ahí el modismo popular para representar toda clase de armas que no pinchan ni cortan.
¡Ah! no, no, amigos míos; preferible es a un ejército de esos una sola compañía, un solo pelotón de bien armados soldados que sepan bien lo que defienden y contra quién lo defienden y con qué verdaderas armas lo deben defender. Denos Dios de esos, que son los que han hecho siempre y han de hacer en adelante algo por la gloria de su Nombre, y quédese el diablo con los otros, que como verdadero desecho se los regalamos.
Lo cual sube de punto si se considera que no sólo es inútil para el buen combate cristiano tal haz de falsos auxiliares, sino que es embarazosa y casi siempre favorable al enemigo. Asociación católica que debe andar con esos lastres, lleva en sí lo suficiente para que no pueda hacer con libertad movimiento alguno. Ellos matarán a la postre con su inercia toda viril energía; ellos apocarán a los más magnánimos y reblandecerán a los más vigorosos; ellos tendrán en zozobra al corazón fiel, temeroso siempre, y con razón, de tales huéspedes, que son bajo cierto punto de vista amigos de sus enemigos. Y, ¿no será triste que, en vez de tener tal asociación un solo enemigo franco y bien definido a quien combatir, haya de gastar parte de su propio caudal de fuerzas en combatir, o por lo menos en tener a raya, a enemigos intestinos que destrozan o perturban por lo menos su propio seno? Bien lo ha dicho La Civiltá Cattolica en unos famosos artículos.
"Sin esa precaución, dice, correrían peligro ciertísimo no solamente de convertirse tales asociaciones (las católicas) en campo de escandalosas discordias, mas también de degenerar en breve de los sanos principios, con grave ruina propia y gravísimo daño de la Religión."
Por lo cual concluiremos nosotros este capítulo trasladando aquí aquellas otras tan terminantes y decisivas palabras del mismo periódico, que para todo espíritu católico deben ser de grandísima, por no decir de inapelable autoridad. Son las siguientes:
"Con sabio acuerdo las asociaciones católicas de ninguna cosa anduvieron tan solicitas como de excluir de su seno, no sólo a todo aquel que profesase abiertamente las máximas del Liberalismo, sí que a aquellos que, forjándose la ilusión de poder conciliar el Liberalismo con el Catolicismo, son conocidos con el nombre de católicos liberales".

Finalmente: o los sacerdotes de la Fraternidad exigen la renuncia de los liberales, o, caso contrario y sin obtener –lo cual se espera- el acuerdo a su petición, se auto excluyen de una congregación copada de liberales -como hizo Mons. Lefebvre respecto de la Roma liberal y modernista- para integrarse a una estructura libre de tal pestífera influencia, una congregación pobre, insignificante a los ojos publicitarios de Menzingrado, que continúa la enseñanza y el buen combate de Mons. Lefebvre: la Sociedad Sacerdotal de los Apóstoles de Jesús y María (SAJM), que cuenta con obispos, sacerdotes y un seminario en Francia.
No hay excusas para la inacción.

Pedro del Molino

P.S.: Si a esta altura hay sacerdotes que no saben por qué Mons. Felé y sus compinches son católicos liberales, es porque han olvidado las enseñanzas de los grandes maestros al respecto; o porque no se toman el tiempo de ver la realidad por vaya a saber qué “preocupación pastoral” que los justifique; o finalmente porque están resabiados de liberalismo.


MÁS CIZAÑA DEL ANTICRISTO FRANCISCO





El Papa Francisco condena a los católicos “fanatizados” con la claridad doctrinal

22/05/17 12:03 AMpor RORATE CÆLI

Debajo presentamos fragmentos de la homilía del papa Francisco en Casa Santa Marta el viernes 19 de mayo de 2017, el mismo día de los discursos de los firmantes de la dubia, el cardenal Burke y el cardenal Caffarraen el Foro Romano por la Vida. ¿Es esta la respuesta del papa Francisco a la ‘dubia’ de los cuatro cardenales?:

“Entonces nos enfrentamos con dos grupos de personas. El grupo de los apóstoles que quieren discutir el problema y los otros que van y crean problemas, dividen, dividen a la Iglesia. Dicen que lo que predican los apóstoles no es lo que dijo Jesús, y que no es la verdad.”

“Han habido muchos [concilios], hasta el Vaticano II, que clarificaron la doctrina: por ejemplo, cuando recitamos el Credo, es el resultado de concilios que definieron la doctrina… Es un deber de la Iglesia clarificar la doctrina para que se comprenda mejor lo que Jesús dijo en los Evangelios, o cuál es el espíritu de los Evangelios…”

“Pero siempre existió aquella gente que sin ningún cargo va a turbar a la comunidad cristiana con razonamientos que trastornan a las almas: ‘Eh, no. Éste que ha dicho eso es herético, aquello no se puede decir, aquello no, la doctrina de la Iglesia es ésta…”. Y son fanáticos de cosas que no son claras, como estos fanáticos que iban allí sembrando cizaña para dividir a la comunidad cristiana.  Y éste es el problema: cuando la doctrina de la Iglesia, la que viene del Evangelio, la que se inspira en el Espíritu Santo – porque Jesús dijo: ‘Él les enseñará y les hará recordar lo que yo he enseñado’ – aquella doctrina se vuelve ideología. Y ésta es la gran equivocación de esta gente.”

“No debemos temer cuando escuchamos las opiniones de los ideólogos de la doctrina. La Iglesia tiene su propio magisterio, el magisterio del Papa, de los obispos, de los concilios, y debemos ir por el camino que viene de la predicación de Jesús, y de la enseñanza y asistencia del Espíritu Santo, que está siempre abierto, siempre libre… esta es la libertad del Espíritu, pero en la doctrina… la doctrina une, los concilios siempre unieron a la comunidad cristiana… la ideología divide… para ellos la ideología es más importante que la doctrina: ellos dejan de lado al Espíritu Santo.”

“Hoy es mi deber pedir la gracia de una obediencia madura al magisterio de la Iglesia, la obediencia a lo que la Iglesia ha enseñado siempre, y continúa enseñándonos… Se desarrolla en los Evangelios, se explica cada vez mejor, en fidelidad a Pedro, los obispos, y en última instancia, al Espíritu Santo que guía y apoya este proceso… recemos por aquellos que transforman la doctrina en ideología, para que el Señor les de la gracia de la conversión a la unidad de la Iglesia, del Espíritu Santo y la verdadera doctrina.”

L’Osservatore Romano, ed. quotidiana, Anno CLVII, n.116, 20/05/2017,
(Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original)


COMENTARIOS ELEISON - CONSAGRACIONES REALIZADAS




Número DXIV (514)
20 de mayo de 2017

Consagraciones Realizadas

Mons. Williamson



La “Viejaiglesia” no puede perecer. Cuando el hombre obre
Conforme a lo que Nuestra Señora pide, véanlo realizarse.

Gracias en parte, indudablemente, a las oraciones de los lectores, las dos Consagraciones, la de Mons. Zendejas y la de Rusia se llevaron a cabo exitosamente en Vienna, Virginia, USA, el 11 y 12 de mayo respectivamente. El clima no fue muy bueno el 11 de mayo porque llovió a cántaros, pero el toldo era resistente al agua y cupo perfectamente una congregación de aproximadamente 500 personas provenientes de todo Estados Unidos, y algunos de más lejos. El clima estuvo un poco mejor el 12 de mayo para la primera Misa Pontifical del nuevo obispo con la Consagración de Rusia, y con una congregación solo un poco más pequeña que el día anterior.

Gracias debemos especialmente al P. Ronald Ringrose, Párroco Tradicional de Vienna, en cuya Rectoría tuvo lugar la doble Consagración. Él ha mantenido la parroquia de San Atanasio como un bastión de la Tradición Católica a poca distancia de la capital de los Estados Unidos por más de 30 años, lo cual es un logro considerable en estos tiempos tan confusos para la Iglesia Católica. “Ad multos annos” dice la Madre Iglesia a sus siervos devotos – que el P. Ringrose prospere por muchos años más.

sábado, 20 de mayo de 2017

RECONCILIACIÓN (ACTUALIZACIÓN DE UNA ENTRADA)



Coincidentes.


“La historia de la Iglesia muestra que la curación de los males que la afligen, se lleva a cabo habitualmente de manera lenta y gradual, y cuando un problema se termina, hay otro que comienza oportet haereses esse. Pretender esperar a que todo se arregle para llegar a lo que ustedes llaman un acuerdo práctico, no es realista”.

(Mons. Fellay, Carta a los tres obispos, 14 abril 2012)



“Por supuesto que lo mejor sería que Roma renunciara a los errores conciliares, regresara a la Tradición y únicamente después, sobre esta base, la Fraternidad obtuviera automáticamente un estatus canónico regularizado en la Iglesia. Sin embargo, la realidad nos incita a no hacer depender un eventual acuerdo de una gran autocrítica de Roma, sino de una atribución de garantías reales que Roma, tal cual ella es, permitiera a la Fraternidad permanecer tal como es”.

(Mons. de Galarreta, entrevista en Polonia, 7 abril 2013)



“Debemos empezar a caminar juntos (con Roma) con un profundo amor los unos por los otros y aceptar nuestras respectivas diferencias. Pero caminar significa levantarse y hacer un recorrido juntos, no esperar que se resuelvan todas las cuestiones doctrinales antes de moverse”.

(Justin Welby, primado de la Iglesia anglicana, entrevista a la revista paulina “Jesus”, diciembre 2013).



Con Mons. Fellay tengo una buena relación. Hemos hablado varias veces. A mí no me gusta forzar las cosas. Caminar, caminar, caminar, después se verá”.

(Francisco, entrevista de La croix, 13 mayo 2017.)


DETALLES DE LOS INCIDENTES EN SAN NICOLÁS DE CHARDONNET







LAS NEGOCIACIONES ROMA-FSSPX PROVOCAN UNA CRISIS EN SAN NICOLÁS DE CHARDONNET

Este domingo 14 de mayo, el atrio de la iglesia San Nicolás de Chardonnet está en ebullición. Algunas horas más temprano, el cura de la emblemática parroquia parisina ocupada por los tradicionalistas desde 1977, el P. de la Rocque, fue relevado de sus funciones, con otros decanos de la Fraternidad sacerdotal San Pío X (FSSPX). ¿Motivo de la desgracia? Haber difundido, sin someter el texto a sus superiores, una declaración firmada por siete decanos y superiores de congregaciones de la FSSPX. Esta declaración critica el reconocimiento por Roma de los matrimonios celebrados entre los fieles de la Fraternidad a condición de que el intercambio de consentimientos sea recibido por un sacerdote en comunión con Roma o un sacerdote de la Fraternidad con autorización del obispo. Pero en el fondo, lo que se juega va más allá de este asunto del matrimonio y toca al proceso de acercamiento con Roma, mientras que la eventualidad de la creación de una prelatura personal, bajo el modelo del Opus Dei, fue planteada el año pasado por el secretario de la comisión pontifical Ecclesia Dei. Esta comisión gestiona en el Vaticano las discusiones con los tradicionalistas. En las filas de la FSSPX, algunos tienen la opinión de que sus convicciones doctrinales son sacrificadas sobre el altar de la política de acercamiento.

La culpa del P. de la Rocque

“Estamos completamente indignados, afirma una joven. Nuestro párroco, el P. de la Rocque, defendía la doctrina. Y de repente lo hacen a un lado porque dijo la verdad. Yo estoy en contra de la prelatura y contra todo acuerdo, pues lo que nosotros queremos es conservar la fe católica, la que Mons. Lefebvre nos transmitió. ¿Por qué querer un acuerdo, por qué una prelatura? ¿Para tener el poder, para ser prelado? Nosotros no queremos el poder. Lo que queremos, es salvaguardar los verdaderos sacramentos”. Otra fiel defiende la opinión contraria: “No, era necesario apartar al P. de La Rocque, pues lo que hizo es grave, es insubordinación”. En el atrio, un hombre comenta la situación: “En realidad, en todas estas negociaciones, lo que molesta a la gente es que éstas no tratan el fondo de los desacuerdos entre los tradicionalistas y la iglesia conciliar, sino únicamente sobre una regularización canónica. El papa Francisco, con una cierta habilidad diplomática, da pequeños pasos y otorga pequeñas concesiones, avanza con el acuerdo de Mons. Fellay”.

FRANCISCO EL DEMOLEDOR


ADEFESIOS BERGOGLIANOS
(¡y en la misa de Fátima!)
Artículos vistos en CATAPULTA






FATIMA: ME QUEDO CON EL RABINO




Para seguir avanzando con sus planes de implantar “su” propia Iglesia, Bergoglio ha instrumentalizado el mensaje de Fátima y para eso lo tergiversó.
De las palabras claves pronunciadas por la Virgen y el Ángel de Portugal – penitencia, conversión, reparación, castigo, infierno– apenas hizo referencia incidental o las disimuló en sus matetes. Como tampoco hizo mención alguna sobre la inmoralidad contemporánea, que ya roza lo inimaginable.

Y van dos ejemplos de la tergiversación bergogliana del tremendo mensaje teológico de Fátima, intentándolo hacer pasar por un mensaje meramente social:

jueves, 18 de mayo de 2017

LA NEO-FSSPX EN UN TEMPLO DEL ANTICRISTO





¿Pues qué tienen de común la justicia y la iniquidad? ¿O en qué coinciden la luz y las tinieblas? ¿O qué concordia entre Cristo y Belial?

(II Cor, 6,14-15)


 …“tienen boca, pero no hablan;
tienen ojos, mas no ven”

(Sal. 113,5)




Tuvimos la fortuna de poder visitar recientemente el santuario de la Sma. Virgen de Lourdes. Conocimos el lugar sagrado donde nuestra Madre del Cielo, la Madre de Dios, apareció a Santa Bernadette en 1858.  Apreciamos en nuestro encuentro con la historia, los templos benditos que la Iglesia realizó para ofrendar a la Sma. Virgen, como signo de acatamiento y honor. Particularmente nos impresionó el magnífico Via Crucis en lo alto de la colina, magnífica obra de arte que, por cierto, no tiene nada de ecuménico sino que más bien recuerda con insistencia el ultraje judío contra Nuestro Señor. ¡Oh, es que tan pocos lo visitan, y tan pocos tiene ojos para ver!  “…óculos habent, et non vidébunt” (Sal. 113, 5).

Pero también pudimos constatar el odio satánico vertido por los ocupantes de la Iglesia en la actualidad, los herejes modernistas, que, no pudiendo destruir todo aquello, han buscado desvirtuarlo, desfigurarlo, falsificarlo y transformarlo, para uso de su nueva religión. Así es como debimos sufrir observando los mosaicos horrorosos realizados para evocar los “misterios luminosos” del nuevo rosario de Juan Pablo II (expresión de la nueva teología del misterio pascual que reduce la importancia de la cruz en la salvación), obra de Maiko Iván Rupnik. Son figuras grotescas, ridículas, con inmensos ojos negros, nuevo arte que ha impuesto para su iconografía la iglesia modernista del Vaticano II, que ha formado fieles –o adeptos- con ojos que no ven: “…óculos habent, et non vidébunt” (Sal. 113, 5):




También pudimos ver una “iglesia” de Santa Bernardita que no es otra cosa que una pirámide truncada o incompleta, símbolo masónico por excelencia:

RIVAROL: CRISIS EN EL SENO DEL DISTRITO DE FRANCIA DE LA FSSPX





FUENTE (extracto)

Como un rayo. El domingo 7 de mayo de 2017, siete sacerdotes decanos del distrito de Francia de la FSSPX hicieron pública y leyeron en el púlpito una carta expresando de manera explícita su oposición al decreto del Vaticano del 27 de marzo, concerniente a la celebración de los matrimonios para los fieles de la FSSPX (cuyos matrimonios deberán de ahora en adelante ser autorizados por el Ordinario modernista, el cura conciliar o su delegado procederán en principio, salvo derogación, al intercambio de consentimientos de los esposos). Esta carta marca más fundamentalmente el rechazo al ralliement de la FSSPX a los modernistas que ocupan el Vaticano. Estos siete sacerdotes decanos (sobre diez en total en Francia) son los Padres David Aldalur, “decano del decanato de Burdeos”, Xavier Beauvais, “decano del decanato de Marsella”, François-Xavier Camper, “decano del decanato de Lyon”, Bruno France, “decano del decanato de Nantes”, Thierry Gaudray, “decano del decanato de Lille”, Patrick de la Rocque, “decano del decanato de París”, Thierry Legrand, “decano de decanato de Saint-Malo”. Esta carta que apareció en el número del Chardonnet del mes de mayo de 2017, ha sido firmada también por tres superiores de las comunidades masculinas amigas (¡hasta ahora!) de la FSSPX: el R. P. Jean Marie, superior de la Fraternidad de la Transfiguración, el R. P. Placide, prior del monasterio benedictino de Bellaigue y el R. P. Antoine, guardián del monasterio capuchino de Morgon. Los diez signatarios de esta carta a los fieles también escriben: “Por último, nos gustaría expresar nuestro gran asombro por esta decisión romana y por el eco que ha recibido. Se supone que la prelatura personal que se ofrece a la FSSPX nos reconocerá tal como somos y nos mantendrá en la independencia respecto de los Ordinarios locales. Mas ahora las primeras decisiones tomadas consisten en someter injustamente nuestros matrimonios a tales Ordinarios, antes de condicionar, mañana, la apertura de nuestras nuevas casas a su aprobación”.

El P. Christian Bouchacourt, superior del distrito de Francia de la FSSPX, conocido por su obediencia incondicional a Mons. Fellay (y esto es, por otra parte, el por qué ha sido nombrado para este puesto) no tardó en reaccionar, sancionando a los oponentes. El P. de la Rocque ha sido inmediatamente depuesto de sus funciones en San Nicolás de Chardonnet y se le pidió abandonar las instalaciones a más tardar el 13 de mayo, lo que hizo.

Los otros seis “decanos” fueron igualmente depuestos de sus cargos. En un comunicado y en una misiva a todos los sacerdotes del distrito de Francia, el P. Bouchacourt justifica las sanciones contra los signatarios de la carta y denuncia un procedimiento “inaceptable y subversivo”. “¿Por qué escribir este texto en secreto?”, se interroga. En el campo de los signatarios, se indicó sin embargo que habían sometido este proyecto de carta al P. Bouchacourt pero que, ante la inercia de este último, los siete sacerdotes se decidieron a publicarla. En cuanto al culto del secreto y de los procedimientos subversivos, dicen del lado de los “revoltosos”: ¿no son esos precisamente los métodos empleados por Mons. Fellay desde hace muchos años en su férrea determinación para unir a toda costa la Fraternidad San Pío X con la "Roma modernista y apóstata" y traicionar así el combate de la fe?

Mientras que la FSSPX está a punto de obtener una prelatura personal, Mons. Fellay siendo recompensado por sus esfuerzos convirtiéndose en prelado de por vida y quedando cubierto de honores y de laureles por Bergoglio que dijo en el avión de regreso de Fátima, en el curso de una conferencia de prensa, todo lo bien que piensa del superior general de la FSSPX, con el cual mantiene relaciones “fraternales”; los ánimos se caldean y las divisiones se acentúan en la obra fundada por Mons. Lefebvre. Le Chardonnet del mes de mayo, que contenía la carta de los siete decanos, ha sido retirada pura y simplemente de la venta en San Nicolás; el P. Bouchacourt, antes del sermón del domingo 14 de mayo, solemnidad de Santa Juana de Arco, justificó las sanciones contra el P. De la Rocque y los otros signatarios acusados de rebelión contra la autoridad y de subversión. Una centena de fieles entonces se levantaron y abandonaron la iglesia, mientras que otros quince se pusieron a rezar el Rosario en el interior del edificio. De suerte que se pudo asistir a una escena surrealista: ¡una pelea en la iglesia San Nicolás en plena misa! El P. Bouchacourt nombró “cura” interino al P. Denis Puga en reemplazo del P. Patrick de la Rocque.

Antiguamente miembro de la FSSPX, hoy “rallie”, el P. Guillaume de Tanoüarn, buen conocedor de los equilibrios internos de la FSSPX, ve un interés personal para Mons. Fellay para concluir rápidamente un acuerdo. En La Croix del 12 de mayo, él recuerda que el superior general de la FSSPX llegará en julio de 2018 al término de un segundo mandato de doce años. Ya que « su política de apertura a Roma es minoritaria » en el seno de la FSSPX, estima que « él no está seguro de ser reelegido. Si le erigen una prelatura, el será prelado de por vida. Es una forma de golpe de Estado con otro nombre ».


miércoles, 17 de mayo de 2017

¡ LOS FIELES DE FRANCIA SE LEVANTAN ! - CARTA A LA COMISIÓN ECCLESIA DEI SOBRE LOS MATRIMONIOS


Mons. Fellay, el destructor de la FSSPX.




Publicamos con mucho gusto esta carta que le invitamos a firmar, y que concierne al hecho de que los matrimonios de los católicos sean puestos desde ahora en adelante bajo la jurisdicción de los obispos conciliares.

Como fieles unidos a la Fraternidad Sacerdotal San Pio X y al combate de su fundador Mons. Marcel Lefebvre[1], declaramos lo siguiente:

- Nos adherimos de todo corazón y con toda nuestra alma a la Roma católica, guardiana de la fe católica y de las tradiciones necesarias para el mantenimiento de esa fe; a la Roma eterna, maestra de sabiduría y de verdad.

- Por el contrario, nos negamos y nos hemos negado siempre a seguir a la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante, que se manifestó claramente en el Concilio Vaticano II y, después del Concilio, en todas las reformas que de él surgieron.

Esta Roma modernista no ha cesado de atacar la misma institución del matrimonio[2]. El Vaticano II ha invertido los fines del matrimonio, cuyo fin primero ya no es la procreación y la educación de los hijos sino “la realización de los esposos”[3]. Muchísimos obispos y sacerdotes “conciliares” toleran actualmente, e incluso aconsejan el practicar la contracepción.

Recordemos principalmente que, el 15 de agosto de 2015, por los Motu Proprio Mitis Iudex Dominus Iesus[4] para la Iglesia latina y Mitis et Misericors Jesu para las Iglesias orientales, el papa Francisco instauró una especie de “divorcio católico” en la Iglesia[5]. Desde entonces, cualquier obispo puede “anular” cualquier matrimonio bajo diversos pretextos engañosos. El nuevo procedimiento de anulación prevé un examen exprés en 30 días, gratuito, hecho por sólo un juez posiblemente laico nombrado por el ordinario del lugar. La carga de la prueba es para la defensa, ¡lo que quiere decir concretamente que al principio del proceso el matrimonio se presume nulo!

Recordemos también que Francisco acepta que la comunión se dé a los divorciados vueltos a “casar”.

Estos destructores del matrimonio que pretenden, según las palabras de Mons. Muller [6]“contribuir a tranquilizar la conciencia de los fieles”, no pueden ser los jueces de nuestras uniones.

EL PROTESTANTISMO EN EL CORAZÓN DE LA SUBVERSIÓN MODERNA







Editorial de Le Sel de la Terre nº 99, invierno 2016-2017
(Original en pdf aquí. Traducción por F.I.)


Puede parecer que el protestantismo sea cosa del pasado. ¿Vale la pena entonces que se insista sobre él en tiempos en que ideologías mucho más avanzadas devastan el mundo contemporáneo? En realidad, esta insistencia proviene de los papas. Durante más de un siglo ellos repitieron sin pausa que la Revolución es hija del protestantismo. Monseñor Delassus se hizo eco de ello al designar a la pseudo-Reforma como una etapa capital de la conjuración anticristiana[1]. Y el simple buen sentido comprueba con facilidad que el protestantismo fue quien expandió por todo el mundo cristiano el virus del liberalismo, que es el corazón de la Revolución.

El juicio de los papas

Desde 1793, luego del asesinato del rey Luis XVI, Pío VI afirmó que la Revolución que hacía estragos en Francia tenía su origen en el calvinismo. Él no dudó en hablar de conjura, de conspiración y de complot:

“Hacía tiempo ya que los calvinistas habían comenzado a conjurar en Francia para la ruina de la religión católica. Pero para alcanzar el término había que preparar los espíritus [...] Es en vista de esto que se vincularon con los filósofos perversos. La Asamblea General del clero de Francia de 1745 había descubierto y denunciado los abominables complots de todos estos artesanos de impiedad. Y Nosotros mismos, desde el comienzo de Nuestro pontificado [...] anunciamos el peligro inminente que amenazaba a Europa [...] Si se hubieran escuchado Nuestras descripciones y Nuestros consejos, no tendríamos que lamentar ahora el progreso de esta vasta conspiración tramada contra los reyes y contra los imperios[2].

León XIII, en su encíclica Diuturnum sobre el origen del poder civil, hace remontar al protestantismo los errores políticos de las sociedades modernas, señaladamente la soberanía del pueblo y la falsa noción de libertad:

“De aquella herejía nacieron en el siglo pasado una filosofía falsa, el llamado derecho nuevo, la soberanía popular y una descontrolada licencia que muchos consideran como la única libertad. De aquí se ha llegado a esos errores recientes que se llaman comunismo, socialismo y nihilismo, peste vergonzosa y amenaza de muerte para la sociedad civil[3].

León XIII insiste y precisa en su encíclica Immortale Dei que el protestantismo está en el origen de las libertades modernas y de aquello que los papas llaman el «derecho nuevo», aquel de la sociedad moderna que destrona a Cristo Rey:

Sin embargo, el pernicioso y deplorable afán de novedades promovido en el siglo XVI, después de turbar primeramente a la religión cristiana, vino a trastornar como consecuencia obligada a la filosofía, y de ésta pasó a alterar todos los órdenes de la sociedad civil. A esta fuente hay que remontar el origen de los principios modernos de una libertad desenfrenada, inventados en la gran revolución del siglo pasado y propuestos como base y fundamento de un derecho nuevo, desconocido hasta entonces y contrario en muchas de sus tesis no solamente al derecho cristiano, sino incluso también al derecho natural[4].

Monseñor Lefebvre sacaba esta conclusión:

Ved entonces cómo todo resulta lógico, cómo los papas han previsto todas estas cosas, lo han dicho con firmeza desde Pío VI en el tiempo de la Revolución hasta León XIII a fines del siglo pasado [...] Si tomáis todas las declaraciones de san Pío X en el momento del Sillon, veréis que tratan de lo mismo, siempre de lo mismo: ellos condenaron, condenaron, condenaron. Entonces nosotros debemos impregnarnos de esta doctrina para comprender también nosotros la nocividad de estos principios en los cuales, como sabéis, estamos como inmersos. Inmersos, infestados, desde el momento en que todas nuestras instituciones están infestadas de este espíritu de libertad: la libertad religiosa, la libertad de conciencia, la libertad del pensamiento, la libertad de prensa, la libertad de enseñanza[5].

El testimonio de monseñor Delassus

En su libro magistral La conjura anticristiana, monseñor Delassus resume las tres etapas de esta conjura según la fórmula de las tres «R»: bajo la influencia de la Cábala se recae en el naturalismo pagano en las artes (Renacimiento); luego, en la religión (Reforma); finalmente, en la política (Revolución).

La pretendida Reforma ha jugado el papel de una etapa en este proceso, pero de una etapa indispensable, como lo subraya Jacques Maritain, el Maritain de 1925 -vale decir, antes de su cambio de actitud luego de la condena de la Acción Francesa:

La revolución luterana, por el mismo motivo por el que pertenece a la religión, a todo a aquello que domina la actividad del hombre, debía cambiar de la manera más profunda la actitud del alma humana y del pensamiento especulativo de cara a la realidad. La Reforma ha desencadenado el yo humano en el orden espiritual y religioso, del mismo modo que el Renacimiento ha desencadenado el yo humano en el orden de las actividades naturales y sensibles[6].

Al comienzo del capítulo sobre «la Reforma, hija del Renacimiento», monseñor Delassus cita a Paulin Paris, un erudito ocupado en la Edad Media:

La Edad Media no era tan diferente a los tiempos modernos como se cree: las leyes eran diferentes, así como los usos y las costumbres, pero las pasiones humanas eran las mismas. Si uno de nosotros fuera transportado a la Edad Media, vería en torno de sí labriegos, soldados, sacerdotes, financieros, desigualdades sociales, ambiciones, traiciones. Lo que cambió es el fin al cual estaba dirigida la actividad humana[7].

Monseñor Delassus comenta:

No se podría decir mejor. Los hombres de la Edad Media eran de la misma naturaleza que nosotros, naturaleza inferior a la de los ángeles y, para más abundar, naturaleza caída. Tenían nuestras mismas pasiones y se dejaban llevar por ellas, a menudo a excesos los más violentos. Pero el fin era la vida eterna: los usos, las leyes y las costumbres estaban inspirados por ese fin; las instituciones religiosas y civiles dirigían a los hombres hacia su fin último, y la actividad humana estaba dirigida, en primer lugar, al perfeccionamiento del hombre interior.